sábado, 26 de enero de 2008

Efectivo y letal.

El mundo gira a tú alrededor y tú ni en cuenta.
Tienes ya un protagonismo asegurado, perpetuo; este montón de cabezas te ha convertido en su rey. Pocos son los que no te veneran, los que no te buscan, los que no te piden y los que no te guardan un lugar seguro para darte refugio.
Yo te odio, porque me haces dedicar una gran parte de mi vida a conseguirte.
Inmensos sistemas funcionan a diario, donde te traen de arriba a abajo y de abajo a arriba, incrementan tu valor en Londres y lo disminuyen en Argentina; y así te traen, unos pocos son tus dueños, solo aquellos que han sabido ganarse tu fidelidad y lealtad de una u otra manera, estos bastarditos controlan tus movimientos, te engordan y luego te ponen a dieta y con cada relieve creado, te multiplican, te clonan. Quieren más de ti, quieren tenerte infinito, les gustas, les fascinas, les excitas. Yo no se que tantos atractivos te encuentran, pero les seduces más que sus propias familias y el sexo mas delicioso, su placer es ya el crearte y no el utilizarte; obsesionados con tu poder, dedican mas tiempo a cuidarte y encontrar nuevas maneras de obtenerte que a abusar del mismo poder que les provees… es la ambición voraz que les has inyectado, maldito.
Yo por suerte, prefiero desarrollar mi ser para lograr mi arte, mi vida y no tu venida. Te necesito, pero no tanto como aquellos cuya vida te has ya tragado; te busco y busco mejores maneras de encontrarte, pero he de ser yo el que elija la manera en la cual te obtendré, y no tu encanto el que corrompa mis ideales y me haga sufrir para lograr tus besos.
No me importan tus orígenes ni tu nacionalidad, si te encuentro perdido en la calle, te recojo. Si estas sucio, permíteme enjuagarte; al caño con la pureza, limpio o sucio eres idéntico, me sirves para lo mismo, no se diga de los que dependen de ti para comer mañana.
Eres tú la voz de tu portador y su capacidad inmediata de sobrevivir, su pase directo, y sobretodo, su juguete y su dueño.
Yo, desafortunadamente te necesito. El sistema establece que te necesito, tanto yo, como ellos, aquellos y todos los demás, los negros, los blancos, los amarillos, los cafés, los rojos y hasta los inexistentes verdes. De una u otra manera somos todos tus súbditos, trabajamos para y por ti, y tú sigues tan necio, te sabes codiciado y te permites reservar el derecho de tu obtención con aquellos que a los ojos de tus dueños, no te merecen.
Celoso de ti mismo, no te entregas fácil. Pudres al planeta. Nos llevas al abismo, despiertas los demonios más sucios de los mortales… muerte a tu inventor.

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