lunes, 30 de julio de 2007

Inutil reclamo.

Descaradamente pecas de cínica, o talvez solo a manera de oscuro sarcasmo que yo no detecto, te atreves a decirte buena persona.
Tenia razón aquel día que entre susurros te dije, mataría por ti, pues he degollado de la manera mas lenta mi orgullo, te acuso de cruel por habérmelo permitido.
Contigo, no solo perdí la inocencia. Perdí la cordura e infinidad de cosas mas, que reclamo al pasado, aun sabiendo que se encuentran ya tan distantes como la mujer que solías ser.
Creaste recuerdos, que me atrevo a llamar indelebles. Y me arrepiento…
Cada momento donde la coincidencia te trae de nuevo a mi mente a manera de objetos o lugares que asocio contigo, me arrepiento, por haberte dejado sembrarte en mi mente.
Me arrepiento de haberte confiado mis debilidades, pues he llegado a pensar que la desgracia que ahora me brindas es intencionada.
Me arrepiento de haberte expresado tanto, ahora eres soberbia, al saber que nadie me ha provocado, enamorado, excitado, más.
Me arrepiento de cada instante donde mis palabras sirvieron solo como puente entre tu vanidad y la arrogancia.
Contigo, vi perdida la cordura y el orgullo, pero me rehúso a dejarte arrebatar mi dignidad. Me parece increíble, tanto tiempo cegado por un enamoramiento que supiste manipular.
Pensaba que me regalabas esperanza, y ahora me doy cuenta de que solo me pedías la hora.
Mi gran error fue aquella ingenuidad. La odio, por haber mantenido mis ojos vendados a la que se había convertido en mi realidad hace ya más tiempo del que estuvimos juntos.
Me duele verte indiferente. Me duele saberte feliz sin mi.
Pero aún siento el abrazo de mi dignidad, que le reclama a mi conciencia.
Es por eso querida, que los segundos que tarde escribiendo esta oración, serán lo último que pierda por ti.

domingo, 22 de julio de 2007

Ante tu ausencia.

Me gustaba pensar que ella adoraba en su mente destrozar los comunes elogios que le escribían, discretamente intentando seducirla… siempre con esa intención. Mas obvia de lo que se podría pensar.
Y en silencio, yo reflexionaba. Sus ojos inexplicablemente bellísimos, ojos únicos para mi, enormes, expresivísimos, misteriosos, enigmáticos.

Algunos tontos decían que me hipnotizaba su mirada. Otros que me derretía, y no esque buscara separarme de lo común, sino que francamente, sus ojos a mi me causaban efectos mas complejos que entrar en trance o metafóricamente convertirme en una masa caliente de células inertes.

Me divertían sin igual aquellos que optaban por la sencillez de lo trillado, al decir sobria y simplemente, “me vuelves loco”. Eran también sano entretenimiento aquellos tímidos y faltos de palabras, o simplemente reservados talvez que unicamente le decían “me gustan tus ojos”… “a mi me gustas toda tu” me hubiera gustado comunicarle a ella a manera de burla y verdad, logrando talvez una sonrisa suya. Delatando mi interés por destacar.

Debería dejar de decir que suelen decir los que yo, soberbiamente llamo “los otros”, para encaminarme de nuevo a lo que me provocaba ella.
Sus ojos… me provocaban simplemente demasiado. En toda la magnitud de la palabra; Me gustaba verla, provocaba reacciones químicas y físicas en mi cerebro, con tan solo una foto, de ahí podemos partir para explicar lo que me hacia sentir su presencia.

Y continuaba, imaginando el día donde afín podría disfrutar su soñada presencia, y expresarle talvez con descaro, lo que me provocaba.

Y todo esto hace tanto tiempo. Nunca sucedio, nunca intente llevar a cabo siquiera uno del sinfin de planes que ideaba para toparme con ella. Peque de ingenuo, al pensar que podría haberlo descrito… nada similar siquiera he sentido desde aquel momento que estuvo ante mi por menos de cinco minutos, perdiéndose entre una multitud que no existía para mi. Para después mantener alimentada mi dulce obsesión monitoreando lo que hacia, a través de conocidos suyos, y fotos que encontraba por mil motivos, menos casualidad.

Ahora reflexiono. Y sinceramente prefiero guardarme explicaciones, únicamente por temor a quedarme corto. O a ser limitado aun por mi propio ingenio que no es suficiente para describir lo que sentía.
“Me vuelves loco” pensé alguna vez en escribirle… encontrando en esas tres palabras la explicación mas simple, directa y aplicable a mi situación, pero….
Y así, a cada oración o frase que se me viniera a la mente, ya sea prefabricada o elaborada en mi mente, le encontraría un “pero….”

Talvez por eso dicen que las mejores palabras de amor están entre dos personas que no se dicen nada.Digo amor… porque ya no era solo admiración, tanta fascinación me condujo a un estado de talvez falso enamoramiento, que derivo en el idealismo. Descartando cualquier imperfección en ella.
Si. Talvez por eso sea. Porque ha sido la única que me hizo callar mis manos o mis labios, por temor a quedarme falto de significado.
Y esque la belleza se elogia. Pero para mi, la belleza es una, y lo suyo es, o era otra cosa. Quien sabe si su belleza haya cedido ante la tortura del tiempo.

Y en mi mente, le decia al oido
"Sirvan mis plegarias a un dios en el que no creo, ruego por volverte a encontrar.
Que las horas pasen más rápido.
Que hagan más rápida su agonía.
Que los días no duren.
Que el sol se canse y se esconda antes.
Que la coincidencia te devuelva a donde puedo verte"

El sueño convierte el tiempo en invisible para nuestra percepcion.

Debería de dormir talvez, valiendo los adjetivos que mis conocidos me adjudicarian, pero dormido habría posibilidad de volver a olerte, mirarte, impregnarme de tu presencia únicamente en mis sueños.

Debería hacer muchas cosas.

Pero solo quiero hacer las que me dan esperanza de un día quizás verte de nuevo.
Y después de reflexionar mi lastimosa situación, me doy cuenta de mi triste solución.
Triste, pero la única que me regala esperanza.
Ya he perdido contacto con aquellos que me podrían decir sobre ti.
No encuentro nada más que fantasmas en la que solía ser tu casa...
Y poseías una introversión que nada me ayuda, pues pocos sabían de ti...

Digamos entonces de sutil y serena manera, que las calles ahora mi casa serán.
Las calles, el rumbo indefinido... el único lugar donde de cierta manera mi presencia se extiende, y mi mirada pendiente y vigilante me hacen sentir omnipresente, regalándome esperanza de que talvez un día de estos hayas decidido volver, para cobrar las memorias que la nostalgia de pasear por el barrio te darían.

Sentiré el frió mas cerca, pero se que la esperanza me cobijara con el calor de la inocente ilusión.Mi cama será esa vieja banca del parque donde los demás soñadores se juntan a volverse locos.Locos por el pasado, añejo pasado.
Pasado que nunca paso.

Y esque eres para mi, enfermedad incurable.
Nunca aprendí a vivir con tu ausencia... y no soy partidario de la eutanasia.

Devorado por el minutero.

Hay veces que me siento devorado por el tiempo, pero es un buen amigo, siempre presente.
Hay veces también que me soy victima de mi propia conciencia, es lo único que me salva del extremo descaro, pues ciertamente mis preceptos morales y éticos son débiles.

El cinismo al aceptar mi irresponsabilidad me asalta cada que alguien me cuestiona sobre que tan bello luciría mi promedio en la boleta final. Mentiría si me dijera plenamente satisfecho de mi desempeño en el ámbito escolar, pues siento que podría haber llevado esos números con un rango de cero a diez, más cercanos al segundo.

Y desvario...
Me pregunto cual es el afán de las parejas modernas.
Soñar con el ya mas que establecido futuro que nos ofrece el sistema social, anhelar lo que nos dicen debemos anhelar… escuela, carrera, novia, esposa, casa, hijos, familia, dinero. Me permito burlarme arriesgándome a ser objeto de numerosas críticas, de ese clásico círculo. Me pregunto cuantos se preguntan realmente cuales son sus ideales, adoptamos aquellos que vemos como normales y casi inconscientemente nos disponemos a seguirlos…

Me considero afortunado en ese sentido. Admiro mi capacidad de introspección pero algunas veces la juzgo de mediocre debido a que bastan cinco segundos de dialogo interno para darme cuenta de la cantidad de dilemas que me acosan en los ratos donde mi mente no tiene de que preocuparse, siendo así victima de mis propios demonios.
Donde mis aspiraciones y ambiciones chocan con las expectativas que los que me han formado tienen hacia mí.
¿Demonios? Lo digo más por sentimiento que por cliché. Mi mente se ha olvidado del blanco, el descanso se convierte en otro plan a futuro… y en medio del ferrocarril de matices que transita mi mente, mis neuronas planean una huelga contra mi conciencia que no conoce de derechos laborales modernos.
Y he de darle mayor atención a mi maquinaria ciertamente, descuido el físico más por flojera y desorganización que por falta de tiempo.

Talvez por eso considero al tiempo un excelente amigo, porque hasta que mi corazón cese de teñir mis adentros de rojo, el tiempo siempre estará ahí para mi.

sábado, 21 de julio de 2007

Sangrando consecuencias

Ya no se a que atribuir mi cansancio, se vuelve constante y mis bostezos cesan solo cuando mis niveles de azúcar rayan en lo indebido...
Me resulta curioso pensar como un pensamiento que cruzo fugazmente mi mente cuando contemplaba el despertador, mientras se desataba una guerra con tintes épicos entre mi sueño y mi responsabilidad, puede derivar en que le agregue dos cucharadas mas de azúcar a mi fiel café mañanero.
Pero la verdad es que me resulta bastante obvio deducir que mi falta de ánimo y energía es producto de mi pobre alimentación.
Somos conscientes de tantas situaciones que nos dejan nada bueno y aun así, no optamos por cambiarlas o almenos no en su totalidad. Situaciones que sabemos llegan a afectar aspectos de nuestra cotidianidad que a primera instancia nos parecen totalmente desligados de estas.
Pecamos de valientes e ingenuos y no le tememos a las consecuencias hasta que las vemos inminentes, rozando nuestro rostro con sus espinadas manos, haciéndonos abrir los ojos para darnos cuenta de que algo falta, de que algo se han llevado, algo que creíamos seguro, algo cuya carencia nos hará derramar sangre o lagrimas en algunos casos y en otros, donde la ilusión que llaman suerte nos ronde, servirá solo como advertencia.

A veces vomito coherencia indescifrable.

Ya no se si escribo esto por intentar descifrar mi estado mental o por mero desahogue, en el caso primero, seria esto tonto, pues conozco mejor que nadie mi estado mental, solo que talvez mi ética y moral no me permita darlo a conocer.
Y me pregunto si debería de escribir sobre mí, o sobre alguna forzada creación de mi mente.
Ya estoy escribiendo sobre mí, y me restaría coherencia el comenzar a escribir sobre un tipo llamado Max, lo que usted no sabe, es que para un servidor, la coherencia es nunca una prioridad, tan solo un gesto amable para aquellos faltos de ingenio para comprender.

Iluso, ingenuo. ¿Enserio estoy considerando que alguien quemaría neuronas para comprender algo que yo escribo? Eso depende únicamente de quien soy yo para aquella persona.
Si Gabriel García Márquez fuera mi amigo, talvez hubiera leído cien años de soledad.
Me asombro de mi paupérrima cultura literaria, prometo que lo leeré antes me sea posible. Depende también del interés, del nivel de ocio del lector.

Max éra simple.
Tan simple que sorprendía. Cientos lo envidiaban, siempre me pregunté porque.
¿Porque habría de envidiar a un tipo como Max? No se si era su falta de capacidad mental, pero para el la complejidad era mera ilusión, creación del hombre por mero gusto por la tortura mental. Fetichismo puro en su estado mas disfrazado, Max nunca explicaba porque, el pronunciaba si y el pronunciaba no.
Solía meterse en problemas por su falta de amabilidad, esa formalidad que todos agradecen, pero esque pocos sabemos agradecer la sinceridad.
Una opinión que no elogie es generalmente interpretada como critica, y Max era muy sincero.

Max se salvó de varias golpizas gracias a sus agiles manos, y a sus brazos que quien sabe si gracias a ejercicio o a inyecciones, parecían ser poderosos. Y a pesar de su magnetismo a las riñas callejeras, lo envidiaban tantos. Por lo general aquellos habían ya recorrido la mayor parte del camino. Los que más por obviedad que por pesimismo, ya habían vivido almenos la mitad de su vida.
Y nunca entendí la razon de dicho raro patrón.
Hasta hoy. O almenos eso pretendo. Quien sabe y no. Talvez solo en un divague intento saciar mi necesidad por descubrir el añejo enigma que por tantos años creó, aumento y martirizo mi curiosidad...

Pocas personas gozan de saberse sencillas.
Pocos ven la sencillez como fascinante, pocos encuentran mas saludable agua pura que una bebida con una extraña e indescifrable formula energética. Pocos son en esencia, devotos de la simplicidad. Max lo es.
Lo ha sido en todos los aspectos posibles. Y la verdad es que nunca sufrió un dolor de cabeza que no fuera causado por un golpe y no por un sobrecalentamiento neuronal.
Su simplicidad en esencia, le regaló varios años de vida, nadie puede creer que luzca tan bien a pesar del cruel pasar de los años. Y eso es porque simplemente, es una ilusión.
Una ilusión bellísima, que demasiados desearían vivir.
Una ilusión con la que la gente que veo en la calle caminando aprisa sueña, aprisionados por el mundo en el que se han metido, lleno de metas, ambiciones, forzadas formalidades, principios éticos y morales, deseos de llenar expectativas, pendientes y por ende, preocupaciones.

Es difícil escapar de dicho calabozo, me pregunto si yo ya he terminado de bajar las escaleras del mió, o si vuelo por encima del país donde los calabozos se amontonan. Aquel país que hace tiempo posee un hedor a frustración y muerte. Muertes por infartos y muertes por heridas de cualquier arma imaginable en el mundo actual, a causa de la guerra. Guerra con el país vecino, donde Max es presidente, dueño y único habitante.
Me sorprende que sigan tratando de vencerlo los soldados prisioneros de los calabozos, tan preocupados por la vida que ya no viven, que no se dan cuenta de que una bala nunca matará una ilusión.
Es por eso, que continuarán en su lucha contra un anhelo ya inconquistable.
Una simple ilusión, que nunca conocieron, que siempre lo fue, y lo será, hasta que la muerte los alcance. Hemos de gozar más lo simple de la vida, hemos de complicarnos menos sino queremos acabar con rifle en mano, apuntando a un enemigo invisible, pues dicen los poetas y los filósofos que las ilusiones son tan solo ideas intangibles. Yo no se si creerles, y prefiero no analizarlo, pues los filósofos tienen ya fama de morir en los calabozos.
Que la muerte me alcance antes de yo terminar prisionero de la dolorosa complejidad que osa empujarme a mi propio calabozo. Y con este escrito, casi lo logra… me retiro entonces, a dormir.