miércoles, 3 de septiembre de 2008

NO AL SINSENTIDO.

El absurdo y el sinsentido en cuestiones escritas
están por demás, sobrevaluados, sobreestimados.

La gente adora juzgar de brillante,
de abstracto, un montón de palabras
que poco o más bien NULO sentido tienen.

Adoran asombrarse, del localismo infinito,
ese que solo el redactor de dicho texto comprende.
Que sabe nadie comprenderá;
que a lo mucho, el más aventurado le otorgará
su propia interpretación a alguna frase, a algún párrafo.

Y no se dan cuenta
de que se denigran ante el supuesto prodigio escritor.
Se declaran sus fieles admiradores,
porque no entienden ni putas de lo que dice
pero claro, cuando alguien cualquiera pregunta
sobre lo expresado por el autor,
explayan gozosos su lejana improvisada interpretación del escrito.

No doten de abstracción a las letras
que este concepto es únicamente
una barata corriente artística utilizada
por aquellos faltos de talento
y su obra, para algunos crédulos, brillantes serán
y para la inmensa mayoría, ridículos nada más.

No menosprecien ya su capacidad de entendimiento
al brindarle atención a un supuesto mago de las palabras
que se traga tanto su propio papel
gracias a los aplausos que le otorgan.

martes, 2 de septiembre de 2008

No.

No fumes tabaco, menos marihuana. No tomes coca, no inhales coca. Mantente alejado de las comidas grasosas y no tomes muchos lácteos. Tira ese gel para el cabello, a pocas les gustan los calvos. Tres de azúcar son demasiadas. Si sigues durmiendo tanto, despídete de tus riñones. Duerme más o te vas a arrugar. Te vas a quedar sordo con esos audífonos. ¡Te di un billete de cien hace mil semanas! No le pongas tanta sal. Se te van a tapar las arterias. Te vas a enfermar. Ponte una chamarra. Llévate un paraguas. ¡Quítate del sol! Tanta computadora te va a dejar ciego. No bebas demasiado. Ya bebiste mucho. Gastas tu dinero en pendejadas. No veas tanto la televisión. No veas la televisión tan cerca. Nunca comes fruta. Solo comes fruta. El box mata tus neuronas y el atletismo tus rodillas. No cruces whisky con ron. No tomes ron. Tope, frena, frena, ¡QUE FRENES PUTA MADRE! Agua natural y al tiempo porque te me enfermas corazón. A estas horas ya no es bueno andar en la calle. Tortilla mejor, eso es pura harina. Yo que tu no, quien sabe con quien se ha metido. Anticarne. Antitabaco. Antiemo.
Estos días ya no encuentro algo que no me perjudique, que no me afecte negativamente de alguna rara, impensada manera. Todo mata. Consumir esto, ser aquello y hacer todo lo demás, es malo. Y es que me dicen que todo hace daño y lo que no, a veces no me gusta tanto, ¿será que conozco poco acaso? Si o no, la verdad es que no se preparar comida mediterránea y me gusta dormir mucho, suficiente para ser demasiado. La música no me gusta susurrada y no tomo café sin cien de azúcar. Me gusta mojarme, me gusta mojarla.
Me gusta de vez en cuando tirarme al abismo y vivir la caída, no tan solo caer. Ya en el piso, desplomado y fracturado, desempolvarme sobriamente y echarme a dormir hasta que la cama me vomite asqueada, porque incluso ella ya ha tenido demasiado de mí.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Terribles confusiones.

Se confunde la cultura con la inteligencia.Basta un barato y prefabricado o improvisado discursito sobre algún o alguna serie de temas, para que más de los que me gustaría pensar, admiren y califiquen a uno y a otro de inteligente, maduro y sabio…No niego su estrecha relación, pero a mi parecer, la inteligencia va mas ligada al sentido común, que a las dimensiones del archivero mental conocido como cultura.

Terribles confusiones dos.

La gente adora confundir moda, con estilo.Y vaya que es arriesgado debatirlo, dada la subjetividad del asunto, así que para ahorrar complicaciones diré únicamente que hay aquellos que adoptan y desechan elementos de imagen según la tendencia en boga, y hay aquellos que adoptan y desechan elementos de imagen según el gusto y visión de la estética propio, logrando concretar un estilo individual -más no único, talvez- pero sí propio.

Ultimísimos divagues.

Sin la intención de sufrir amnesia voluntaria, no recuerdo un motivo suficiente para verme presa del cuchillo de este don nadie que se atreve a robarme la vida de una tajada y con descaro cruel, apenas le informo no hay nada más que pueda darle.
Mentido, corrido, golpeado, incluso gritado; cien verbos faltos por practicar que representaban un mejor o peor escape de la situación. Y no es que no se me hayan ocurrido, simplemente no pensé que aquel desquitaría tan rápida y despreocupadamente su enojo contra mi abdomen, tan fácil, tan de repente y tan porque sí. De no haberme penetrado, hasta podríamos haber llegado a un acuerdo donde de alguna rara improvisada manera él saliera ganando algo.
Pensé que mi amabilidad y coloquialismos fingidos de barrio me salvarían, pero en menos de lo que pensé existía en mí la fuga más drástica e incesante de sangre y sueños que había alguna vez pensado sufrir. Y cada segundo consecuente fue de automutilación mental, de visualizar lo que ya no sería, lo que ojala hubiera sido.
La tristeza fue infinita, indescriptible. Sabía que no me alcanzarían los segundos para repasar y lamentarme por todo aquello que deseaba vivir. ¿Despertaría acaso en un hospital? En desorden desfilaron en mi mente mis mil ambiciones y memorias con las palabras “ya no” antepuestas, ambiciones que en eso se quedarían, junto a mi cuerpo muerto y rojo. Quizá yo iba a cambiar el mundo. Quizá no, ¿y qué? Tengo derecho a vivir siendo nadie para el mundo y alguien para mí, de cualquier manera el mundo y sus exigencias son mi penúltima preocupación, y pensándolo así, talvez por eso mismo aquí termina, porque me vale madre que el mundo sea campo de guerra y que yo no me veo ni actuó como un soldado.
Una vida sin vivir me cobra por adelantado un idealismo que no alcancé a desmentir. Y es que yo no suelo pasearme con dinero, si acaso los diez o veinte del camión, a veces porque ahorro y a veces porque nomás no tengo más. De haber sabido que cien o doscientos putos pesos me habrían comprado talvez la salvación de la garra de algún coyote urbano, hubiera cargado siempre con mil por si acaso.
Quien sabe si se llevó mis zapatos o mi boina, no sé que me enojaría más. Y el problema es cuando ya son las ganas de practicar el navajazo, suficientes para finalizar una existencia que tenía demasiados pendientes aquí; seguro más que los que él, seguro mejores.
Por eso yo no creo en el karma. Porque conozco violadores y asesinos con vida y con el culo virgen. Y pues no, nunca desperté en un hospital. Para cuando la ambulancia llegó, ya me había acostumbrado a eso de estar muerto.

A los fieles de mi opositor.

La verdad, es que no los entiendo.
¿Por qué él? Yo nunca les he cobrado por entrar, él solía hacerlo, o al menos así lo hacían sus portavoces, y el muy canalla los dejaba. Ahora simplemente recolectan limosna para forrar de oro las paredes de sus edificios y vestir anillos.
Yo no perseguí ni quemé en hogueras a los devotos de mi competencia. Yo no les doy un pene o vagina para luego advertirles que la lujuria los traerá conmigo, ¡vaya incoherencia, vaya ironía! Los puristas de su multibillonaria empresa descalifican a los gustosos del mismo sexo; ¡yo celebro orgías! No demando culto o rito. “No esto, no lo otro, ¡ah! Y esto tampoco… y blah, blah, blah.” Y encima, deben pedirle perdón, ¡el colmo! ¿Qué les he prohibido yo? ¿Que les he impuesto yo?
Vanidad, envidia, gula, mentira… ¡les ha tendido una trampa cruel al darles pensamiento, emociones e instinto! ¡¿Acaso no se dan cuenta?! ¡Percátense de sus malvadas tretas!
Él, 7 días… ¡ja! yo me he dedicado a ustedes desde los tiempos de mi preciosa Eva. Yo endulzo su creación con libertinaje eterno.
Yo me presento ante ustedes diariamente, cada hora, minuto y segundo. ¿Él? ¿Cada cuanto lo ven? ¡Ilusos! ¡Ciegos! Me ocupo de ustedes mientras él juega golf, basta ver los noticieros; ¡Agradézcanme, periodistas, de ser por él, no tendrían trabajo!
Nunca habrá suficientes periódicos o programas para presentar las tantas obras que día a día, logro… ¡pero ustedes adoran lo invisible! ¡Se creen su propaganda barata y vieja y continúan aferrados!… actúan según mis ideales pero se declaran sus fieles y creyentes seguidores, ¡perros hipócritas! No debería de brindarles esta atención, ¿¡donde están mis créditos!? Ni siquiera se atreven a reconocer mi existencia… pero los entiendo. Entiendo su naturaleza más que su mismo creador. Es por eso que sé como satisfacerlos, como seducirlos. Entiendo el miedo que aquel ha plantado en ustedes hacia mí, difundiendo falsedades y exageraciones sobre mí en ese gordo y viejo libro que mandó a escribir; Sí, hace calor aquí, pero uno se acostumbra. ¿Como pueden creer tanta falacia? ¡Soy yo el que dulcificó sus pocos segundos vivos, el hedonismo mismo! ¿Por qué habrían de temer a alojarse en el reino del que les ha dado tanto? ¡¡Finalicen sus vidas con una navaja, y disfruten una calida e infinita estancia en mi inmenso hostal, practicando los placeres más gloriosos y prohibidos por su actual régimen, hasta el hartazgo!!

Yo, yo y nuestro orgullo.

Podría culpar a todo aquello que ha contribuido a generar ese orgullo mío tan propio.
Podría culparme a mí, por no desplegar este solo cuando es debido.
Podría culpar al mundo, a las personas, al cielo y a Buda.
Pero al final, ninguno de ellos irá a juicio, y no está en mis posibilidades pagar un buen abogado.
No encadenaré mi orgullo, pues el acero rodeando el cuello de una bestia mantiene cautiva a la bestia, más no a su instinto y fervor por atacar.
Platicaré conmigo de mis maneras y mecanismos de defensa al momento de una discusión o de una pelea. Me cuestionaré tanto, que comenzaré a pelear. Estaré harto de mis necios argumentos, analizaré como mi otro yo me contradice, y si no lo hace, lo fastidiaré entonces por blando y siguecorriente. Hasta que el muy bastardo se alce en orgullo contra mi. Analizaré sus mañas, sus estrategias y su actitud y lo provocaré más, aunque sea difícil, sé como herir a ese tipo.
Se sale esto de control, la platica se torna discusión, la discusión pelea y los ojos morados. Talvez deba dejarlo por la paz y ceder… ¿ceder? ¿eres imbecil?, antes muerto.