Se me escapan los días en vino barato, que me sabe igual que el caro, en lugares donde las mil putas te bailan por unas monedas, te cojen por otras pocas y te desprenden del tedio de la realidad por un ratito… ¿pero que eso no lo había hecho ya el alcohol? Como sea, cuan más alejado de la hospitalidad casera, mejor.
Desde que la casa se tornó en campo de guerra, me dio por enamorarme del trago y de las mujeres a precio justo… ¿o fue al revés? Como sea, ¡quien sabe y la guerra ya terminó y el enemigo se apropió del territorio! pero qué importa ya… no me gustaba el color de las paredes de todos modos.
Ya tengo aquí una casa más acogedora y complaciente, junto a mis buenos camaradas; compartimos las historias y las mujeres y el vino, y cuando se nos acaban poca cuenta nos damos.
Cada tarde, antes de oscurecer, llega aquel pianista simpaticón cuyo nombre siempre olvido en la copa… Y así me pasa casi con todos, pero lo de menos es el nombre y lo de más es… pues todo lo demás. Como sea, mis mejores noches las he pasado en varios de estos sillones, bancos y sillas, y varias de ellas las he dejado ahí mismo olvidadas…
Serán los espejos sucios o mi vista mareada, pero me he olvidado un poco también de mi apariencia; como sea, no me urge tanto ver si los excesos ya le han cobrado factura a mi cuerpo…
En fin, ya los dejo camaradas, que se me calienta la copa. Por aquí me encuentran, por si gustan… pero quien sabe si esta vida me dure mucho, quien sabe y en el fondo deseo un poquito que se acabe, que se olvide de mí, como yo de ella cada noche. Que me cobre la factura y me abandone aquí mismo, junto a mis buenos camaradas que ni de mi nombre se acuerdan… ¡pero pues eso es lo de menos! lo demás pues es… como sea.
martes, 17 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
¡Calmadita vida!
¡Que acelerada andas mi vida!
Cierro los ojos y ya te oscureciste, los cierro otra vez y te me cambias de mes; y así nomás ya tengo tres años más que ayer.
Nunca dejas de seguir y en tu frenetismo se te olvida que me estas haciendo viejo, ¡hay que comer bien para aguantar tu paso! Pero me tomo unas pastillitas y dicen que no me voy a oxidar, unas más y dizque espanto a los virus, y de tantas ya ni se para que sirve cada una, pero el chiste es que sirven, me dicen mis queridos. Pero un día me voy a cansar y ahí te voy a dejar, ojala mi despedida sea con detenimiento y anticipación, siempre sobran cosas que decir cuando es la ultima vez.
Como sea, te dejo ir a cien por hora, pero yo manejo; serás ágil al volante pero es que en medio de tu apuro se te olvida que no vamos para donde esos de enfrente. Ponte flojita vida que vamos por camino sinuoso y acá los señalamientos escasean; no alcanzarás a ver la gran torre de oficinas en el horizonte, pero no por eso te me asustes, que vamos bien.
¡Aunque claro que podríamos ir mejor! Pero tú sabes que esto de guiarse por un mapa mental a veces confunde; hay que pararse a ver como luce el paisaje y si da confianza pues hay que seguir, y sino, pues a veces también, pero solo a veces.
En fin, tú acomódate y reposa tranquila, que veinte años de corretiza, de menos una gota de sudor han de haberte sacado…
Cierro los ojos y ya te oscureciste, los cierro otra vez y te me cambias de mes; y así nomás ya tengo tres años más que ayer.
Nunca dejas de seguir y en tu frenetismo se te olvida que me estas haciendo viejo, ¡hay que comer bien para aguantar tu paso! Pero me tomo unas pastillitas y dicen que no me voy a oxidar, unas más y dizque espanto a los virus, y de tantas ya ni se para que sirve cada una, pero el chiste es que sirven, me dicen mis queridos. Pero un día me voy a cansar y ahí te voy a dejar, ojala mi despedida sea con detenimiento y anticipación, siempre sobran cosas que decir cuando es la ultima vez.
Como sea, te dejo ir a cien por hora, pero yo manejo; serás ágil al volante pero es que en medio de tu apuro se te olvida que no vamos para donde esos de enfrente. Ponte flojita vida que vamos por camino sinuoso y acá los señalamientos escasean; no alcanzarás a ver la gran torre de oficinas en el horizonte, pero no por eso te me asustes, que vamos bien.
¡Aunque claro que podríamos ir mejor! Pero tú sabes que esto de guiarse por un mapa mental a veces confunde; hay que pararse a ver como luce el paisaje y si da confianza pues hay que seguir, y sino, pues a veces también, pero solo a veces.
En fin, tú acomódate y reposa tranquila, que veinte años de corretiza, de menos una gota de sudor han de haberte sacado…
Blanca y sumisa.
Seguido me pasa que ando un poco atolondrado para ponerme a escribir estas cosas. Pero hay que serle fiel al escrito, hay que darle la constancia que se merece.
Que triste sería, que por mis malos hábitos, mis sobradas o nulas (ustedes dirán) capacidades escritas se guardaran para un mañana que llega cada que le da la gana.
Que escasee todo, menos la determinación. Pero es que a veces la voluntad se pone necia y recurre a excusas como “mejor no escribir, a escribir algo mediocre” ¡que equivocada y burda mi justificación! Uno nunca sabe cuando la piedra se tornará en diamante gracias a algún flechazo de lucidez mental. Y no es que intente evadir los placeres de la escritura, ¡que gran crimen sería!, sino que se me escapa lo ideático al desear reunir las circunstancias más propicias para lograr mis mejores conclusiones con sus mejores atuendos. Me gusta la panza llena, el café al lado y el tiempo sobrado antes de comenzar a disparar letras a discreción contra la pálida hoja; ¡a dotarla de color, de ideas, de personalidad! Que crueldad la de uno, al acribillar sin piedad a la pobre, al burlarnos de su ingenuidad cuando cree el fuego cesado cuando tan solo vamos por un café.
Mi tierna blanca… que miserable impotencia sufres al ver tu piel tatuada con ideas que a veces, no merecen una sumisión perfecta como la tuya. ¿Te tomarás el tiempo de leer lo que en ti escribo? Ojala no me juzgues como aquel que imprime en ti parloteo vano… y es que a pesar de su sabiduría, poco derecho tiene uno de juzgar el significado de letras ajenas, al fin y al cabo, es esa precisamente, una de tus funciones mas bellas y preciadas: servir de medio para expresión, desahogo y reflexión…
Y es que como no vas a ser la más sabia, si desde tu añeja invención te has enriquecido con las declaraciones que los mejores hombres de la ciencia, la literatura y la filosofía han plasmado en ti… siendo lo que nunca se ha escrito, lo único que desconoces; ¡que envidiable y perturbadora ha de ser tu infinita noción de la humanidad!
Que triste sería entonces, que por mis malos hábitos, dejara de informarte mis pensares y secretos; de proyectar en ti, mi esto, mi aquello y mi todo lo demás…
Y digo triste, porque me gusta pensar que los tatuajes que dejo sobre ti, son dignos de ser vistos, dignos de tu sumisión… Así pues, me comprometo a abusar de ti.
Que triste sería, que por mis malos hábitos, mis sobradas o nulas (ustedes dirán) capacidades escritas se guardaran para un mañana que llega cada que le da la gana.
Que escasee todo, menos la determinación. Pero es que a veces la voluntad se pone necia y recurre a excusas como “mejor no escribir, a escribir algo mediocre” ¡que equivocada y burda mi justificación! Uno nunca sabe cuando la piedra se tornará en diamante gracias a algún flechazo de lucidez mental. Y no es que intente evadir los placeres de la escritura, ¡que gran crimen sería!, sino que se me escapa lo ideático al desear reunir las circunstancias más propicias para lograr mis mejores conclusiones con sus mejores atuendos. Me gusta la panza llena, el café al lado y el tiempo sobrado antes de comenzar a disparar letras a discreción contra la pálida hoja; ¡a dotarla de color, de ideas, de personalidad! Que crueldad la de uno, al acribillar sin piedad a la pobre, al burlarnos de su ingenuidad cuando cree el fuego cesado cuando tan solo vamos por un café.
Mi tierna blanca… que miserable impotencia sufres al ver tu piel tatuada con ideas que a veces, no merecen una sumisión perfecta como la tuya. ¿Te tomarás el tiempo de leer lo que en ti escribo? Ojala no me juzgues como aquel que imprime en ti parloteo vano… y es que a pesar de su sabiduría, poco derecho tiene uno de juzgar el significado de letras ajenas, al fin y al cabo, es esa precisamente, una de tus funciones mas bellas y preciadas: servir de medio para expresión, desahogo y reflexión…
Y es que como no vas a ser la más sabia, si desde tu añeja invención te has enriquecido con las declaraciones que los mejores hombres de la ciencia, la literatura y la filosofía han plasmado en ti… siendo lo que nunca se ha escrito, lo único que desconoces; ¡que envidiable y perturbadora ha de ser tu infinita noción de la humanidad!
Que triste sería entonces, que por mis malos hábitos, dejara de informarte mis pensares y secretos; de proyectar en ti, mi esto, mi aquello y mi todo lo demás…
Y digo triste, porque me gusta pensar que los tatuajes que dejo sobre ti, son dignos de ser vistos, dignos de tu sumisión… Así pues, me comprometo a abusar de ti.
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