Seguido me pasa que ando un poco atolondrado para ponerme a escribir estas cosas. Pero hay que serle fiel al escrito, hay que darle la constancia que se merece.
Que triste sería, que por mis malos hábitos, mis sobradas o nulas (ustedes dirán) capacidades escritas se guardaran para un mañana que llega cada que le da la gana.
Que escasee todo, menos la determinación. Pero es que a veces la voluntad se pone necia y recurre a excusas como “mejor no escribir, a escribir algo mediocre” ¡que equivocada y burda mi justificación! Uno nunca sabe cuando la piedra se tornará en diamante gracias a algún flechazo de lucidez mental. Y no es que intente evadir los placeres de la escritura, ¡que gran crimen sería!, sino que se me escapa lo ideático al desear reunir las circunstancias más propicias para lograr mis mejores conclusiones con sus mejores atuendos. Me gusta la panza llena, el café al lado y el tiempo sobrado antes de comenzar a disparar letras a discreción contra la pálida hoja; ¡a dotarla de color, de ideas, de personalidad! Que crueldad la de uno, al acribillar sin piedad a la pobre, al burlarnos de su ingenuidad cuando cree el fuego cesado cuando tan solo vamos por un café.
Mi tierna blanca… que miserable impotencia sufres al ver tu piel tatuada con ideas que a veces, no merecen una sumisión perfecta como la tuya. ¿Te tomarás el tiempo de leer lo que en ti escribo? Ojala no me juzgues como aquel que imprime en ti parloteo vano… y es que a pesar de su sabiduría, poco derecho tiene uno de juzgar el significado de letras ajenas, al fin y al cabo, es esa precisamente, una de tus funciones mas bellas y preciadas: servir de medio para expresión, desahogo y reflexión…
Y es que como no vas a ser la más sabia, si desde tu añeja invención te has enriquecido con las declaraciones que los mejores hombres de la ciencia, la literatura y la filosofía han plasmado en ti… siendo lo que nunca se ha escrito, lo único que desconoces; ¡que envidiable y perturbadora ha de ser tu infinita noción de la humanidad!
Que triste sería entonces, que por mis malos hábitos, dejara de informarte mis pensares y secretos; de proyectar en ti, mi esto, mi aquello y mi todo lo demás…
Y digo triste, porque me gusta pensar que los tatuajes que dejo sobre ti, son dignos de ser vistos, dignos de tu sumisión… Así pues, me comprometo a abusar de ti.
viernes, 13 de marzo de 2009
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1 comentario:
Alex Alex
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