Van dos tazas de café y dos de descaro, siete cigarros y siete pecados, y apenas va una hora. Si esto mantiene el ritmo, en dos días me asfixio y en tres resucito; después de todo también me llamo Jesús; habrá que añadir vino a la formula pa’ saborear el cliché completo.
En fin; me quedé de ver con la decadencia al anochecer, pero media botella bastó para adelantar su venida, es que ya me urgía compañía… y después de un rato con ella, me arrepentí de haberla citado, ¡es que me intimidaba su pinché presencia cada vez más envolvente!; la simpática me leyó la mente y me dijo que no me preocupara, que “de todos modos hubiera venido”… y media botella bastó para que se hiciera mi más grande amiga. Pero entre tanto vicio, ansiedad y locura, era de suponerse que después de un rato, terminaría hastiado de su compañía, ¡es que odio las visitas que no saben cuando ya fue mucho para largarse! Ese rato duró otro café y otros tres cigarros (más de lo que esperaba, francamente); ya muy sofocado, me levanté furioso y mareado, tomé la botella vacía y se la estrellé en la cabeza a mi puta decadencia; caí al piso y más, ya no recuerdo.
No sé quien murió primero y pues menos quien murió después, no se quién mató a quien, ¡pero que pinche botellazo le acomodé! solo sé que no he resucitado, acá en el limbo o donde sea que ande está medio oscuro y pues no veo el reloj, huele a madera y como que me empieza a faltar el pinche aire; han de ir dos días nomás…
lunes, 1 de junio de 2009
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1 comentario:
Alex Alex
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