Ya no se si escribo esto por intentar descifrar mi estado mental o por mero desahogue, en el caso primero, seria esto tonto, pues conozco mejor que nadie mi estado mental, solo que talvez mi ética y moral no me permita darlo a conocer.
Y me pregunto si debería de escribir sobre mí, o sobre alguna forzada creación de mi mente.
Ya estoy escribiendo sobre mí, y me restaría coherencia el comenzar a escribir sobre un tipo llamado Max, lo que usted no sabe, es que para un servidor, la coherencia es nunca una prioridad, tan solo un gesto amable para aquellos faltos de ingenio para comprender.
Iluso, ingenuo. ¿Enserio estoy considerando que alguien quemaría neuronas para comprender algo que yo escribo? Eso depende únicamente de quien soy yo para aquella persona.
Si Gabriel García Márquez fuera mi amigo, talvez hubiera leído cien años de soledad.
Me asombro de mi paupérrima cultura literaria, prometo que lo leeré antes me sea posible. Depende también del interés, del nivel de ocio del lector.
Max éra simple.
Tan simple que sorprendía. Cientos lo envidiaban, siempre me pregunté porque.
¿Porque habría de envidiar a un tipo como Max? No se si era su falta de capacidad mental, pero para el la complejidad era mera ilusión, creación del hombre por mero gusto por la tortura mental. Fetichismo puro en su estado mas disfrazado, Max nunca explicaba porque, el pronunciaba si y el pronunciaba no.
Solía meterse en problemas por su falta de amabilidad, esa formalidad que todos agradecen, pero esque pocos sabemos agradecer la sinceridad.
Una opinión que no elogie es generalmente interpretada como critica, y Max era muy sincero.
Max se salvó de varias golpizas gracias a sus agiles manos, y a sus brazos que quien sabe si gracias a ejercicio o a inyecciones, parecían ser poderosos. Y a pesar de su magnetismo a las riñas callejeras, lo envidiaban tantos. Por lo general aquellos habían ya recorrido la mayor parte del camino. Los que más por obviedad que por pesimismo, ya habían vivido almenos la mitad de su vida.
Y nunca entendí la razon de dicho raro patrón.
Hasta hoy. O almenos eso pretendo. Quien sabe y no. Talvez solo en un divague intento saciar mi necesidad por descubrir el añejo enigma que por tantos años creó, aumento y martirizo mi curiosidad...
Pocas personas gozan de saberse sencillas.
Pocos ven la sencillez como fascinante, pocos encuentran mas saludable agua pura que una bebida con una extraña e indescifrable formula energética. Pocos son en esencia, devotos de la simplicidad. Max lo es.
Lo ha sido en todos los aspectos posibles. Y la verdad es que nunca sufrió un dolor de cabeza que no fuera causado por un golpe y no por un sobrecalentamiento neuronal.
Su simplicidad en esencia, le regaló varios años de vida, nadie puede creer que luzca tan bien a pesar del cruel pasar de los años. Y eso es porque simplemente, es una ilusión.
Una ilusión bellísima, que demasiados desearían vivir.
Una ilusión con la que la gente que veo en la calle caminando aprisa sueña, aprisionados por el mundo en el que se han metido, lleno de metas, ambiciones, forzadas formalidades, principios éticos y morales, deseos de llenar expectativas, pendientes y por ende, preocupaciones.
Es difícil escapar de dicho calabozo, me pregunto si yo ya he terminado de bajar las escaleras del mió, o si vuelo por encima del país donde los calabozos se amontonan. Aquel país que hace tiempo posee un hedor a frustración y muerte. Muertes por infartos y muertes por heridas de cualquier arma imaginable en el mundo actual, a causa de la guerra. Guerra con el país vecino, donde Max es presidente, dueño y único habitante.
Me sorprende que sigan tratando de vencerlo los soldados prisioneros de los calabozos, tan preocupados por la vida que ya no viven, que no se dan cuenta de que una bala nunca matará una ilusión.
Es por eso, que continuarán en su lucha contra un anhelo ya inconquistable.
Una simple ilusión, que nunca conocieron, que siempre lo fue, y lo será, hasta que la muerte los alcance. Hemos de gozar más lo simple de la vida, hemos de complicarnos menos sino queremos acabar con rifle en mano, apuntando a un enemigo invisible, pues dicen los poetas y los filósofos que las ilusiones son tan solo ideas intangibles. Yo no se si creerles, y prefiero no analizarlo, pues los filósofos tienen ya fama de morir en los calabozos.
Que la muerte me alcance antes de yo terminar prisionero de la dolorosa complejidad que osa empujarme a mi propio calabozo. Y con este escrito, casi lo logra… me retiro entonces, a dormir.
sábado, 21 de julio de 2007
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3 comentarios:
soy tan genial que todos terminan copiandome X9 asi que no hay fijon,maldito plagiador ¬¬
Ya no se si escribo esto por intentar descifrar mi estado mental o por mero desahogue...
tal vez mucha gente se siente asi
tal vez no.?
la duda kedara al aire y l viento se llevara la respuesta.
m gusto tu texto hombre
si bn no es usted max
si es su alter ego!
oh tal vez deseas ser max un max donde Pocos son en esencia, devotos de la simplicidad...
como lo dijist los grandes acaban n los calabozos jajaja cierto!
ejemplos sobran y m limito ah los mismos.
a veces vomito coherencia indescifrable m sono ah un
ah veces vomito n ti jajaja
bueno sto no es my space!
ya criticando l texto si l falta...max kedo sin contar hacia donde kiere llegar si bn nos dio solo una muestra dlo capaz k es...
solo s kedo n una muestra...
se k mejorara y mis palabras se iran tal cual hice refencia anteriormente.
wey sigue scribiendo s admira gent como tu y mas por la capacidad k puede llegar ah tener un chaval!
aki stare para ver ste texto n su punto!
y n cuanto ah el por que scribe uno creo k es por ver k tan capaz puede uno llegar a ser...
suerte!
hola alex mi nombre es homenic fuentes editor de amargo animal mas bien ex editor. ahora trabajo en el proyecto versodestierro, EDITORIAL INDEPENDIENTE me gustaria que conocieras el proyecto como le hacemos para vernos
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