Ya no se a que atribuir mi cansancio, se vuelve constante y mis bostezos cesan solo cuando mis niveles de azúcar rayan en lo indebido...
Me resulta curioso pensar como un pensamiento que cruzo fugazmente mi mente cuando contemplaba el despertador, mientras se desataba una guerra con tintes épicos entre mi sueño y mi responsabilidad, puede derivar en que le agregue dos cucharadas mas de azúcar a mi fiel café mañanero.
Pero la verdad es que me resulta bastante obvio deducir que mi falta de ánimo y energía es producto de mi pobre alimentación.
Somos conscientes de tantas situaciones que nos dejan nada bueno y aun así, no optamos por cambiarlas o almenos no en su totalidad. Situaciones que sabemos llegan a afectar aspectos de nuestra cotidianidad que a primera instancia nos parecen totalmente desligados de estas.
Pecamos de valientes e ingenuos y no le tememos a las consecuencias hasta que las vemos inminentes, rozando nuestro rostro con sus espinadas manos, haciéndonos abrir los ojos para darnos cuenta de que algo falta, de que algo se han llevado, algo que creíamos seguro, algo cuya carencia nos hará derramar sangre o lagrimas en algunos casos y en otros, donde la ilusión que llaman suerte nos ronde, servirá solo como advertencia.
sábado, 21 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Y AQUI SOLO HABLAMOS DE LA MALA ALIMENTACION DE ALEX.
vaya que talento,hablar de la cosa mas estupida y hacerla interesante...
y aun asi aqui solo seguimos hablando de la mala alimentacion de alex ¬¬
Publicar un comentario