Con tan hermosos sonidos, el silencio me parece una aberración.
Hace poco pensaba; mudo, contemplaba el entorno. Fue entonces cuando noté que son contados los momentos que vivimos en silencio absoluto; en esta ocasión, el silencio era quebrantado por el canto de unos pájaros por ahí afuera, y me asombre de la musicalidad que logran con sus pequeños picos y demás embrollo corporal.
Luego pensé en la música, en las notas, en el piano, la guitarra, el acordeón y el saxofón, la misma voz de un músico; como son capaces de producir tantos sonidos, tanta musicalidad, y tantas emociones por medio de esta, es infinita la cantidad de mezclas que se pueden realizar con tanto instrumento.
Y no tan solo instrumentos; la otra noche, acabando de cenar, comencé a golpear la mesa con los dedos, logré un ritmo que evoluciono conforme la constancia del golpeteo y me asombré de la melodía que creé con tan simple percusión.
Con tanta belleza sonora, el silencio me parece una perdida de vida, de tiempo.
Obviamente aprecio sus bondades, y se que es propicio para la reflexión y el análisis, que genera un enigma interesante, cautivante a veces. Pero si en el ámbito de la física, la carencia de movimiento es la estática, en el ámbito sonoro, el silencio me parece lo mismo; una detención, una parada.
Tantos sonidos y tantas mezcolanzas sonoras por lograr, me hacen desvalorizar y menospreciar al silencio. Aquellos que crean el silencio como una belleza después de la contaminación sonora de la ciudad, les digo que no es el silencio lo que les enamora, sino la ausencia de esos sonidos desordenados y poco estéticos.
Yo, al llegar a mi casa, impregnado de la fastidiosa feria auditiva de la cual fui victima en el trayecto, enciendo la computadora y pongo música. Dicen algunos que no estamos acostumbrados al silencio, y que prendemos la televisión, el radio, por sentirnos acompañados; talvez es cierto, pero cuando tú eliges los sonidos musicales que habitan tu morada a tu llegada, no es deshabito al silencio, sino gusto y entusiasmo por la bella melodía.
martes, 11 de diciembre de 2007
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2 comentarios:
la escucha mi sentido favorito, mi habilidad creo, mas precisa. ademas para mi no hay nd mas horrible que uno d esos silencios incomodos, tienes talento man!
En el ámbito de la expresión sonora, el silencio es ausencia de sonido. Sin embargo, que no haya sonido, no siempre quiere decir que no haya comunicación.
Comúnmente, el silencio sirve de pausa reflexiva tras una comunicación, para ayudar a valorar el mensaje.
Más allá, de la simple puntuación, el silencio puede utilizarse con una intencionalidad dramática, puesto que el silencio revaloriza los sonidos anteriores y posteriores.
Debo concordar con esa pequeña información.. sin silencio, no se valora el sonido.. uno de los elementos principales de la musica es el silencio.. una melodia de musica clasica cuenta con silencios en su partitura por lo mismo.. el silencio sirve para apreciar el sonido
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