Me ronda de vez en cuando esta sensación de insatisfacción.
No me considero voluble, tampoco inestable. Me pregunto entonces a que atribuir esta inquietante sensación que se cuela en cada pensamiento, logrando un asqueroso pesimismo que deriva en una indiferencia ante los demás, ante mi mundo.
Reflexiono y bastan pocos segundos para darme cuenta de que no tengo ganas de practicar el arte de la introspección. Decido utilizar mi creatividad para idear alguna excusa que sirva como justificación para mi indiferencia. De repente todo me resulta plano, simple, llano.
Buscaría refugio entre mis sabanas, pero lo último que quiero es dejar que la inactividad le permita a aquella amargura difundirse entre los pensamientos mas recónditos de mi mente, logrando afectar mi percepción sobre los que hace unos minutos, consideraba mis amigos. Atrapado en una realidad que vomito. Inmerso en pensamientos ya teñidos de desden.
Una realidad que se inexistente, que se mantenía encadenada por mis convicciones, que rara vez me atrapa, cruel, brutal, una realidad que quiero desvanecer antes me sea posible.
Estoy siendo violado por la más puta de mis realidades, el pesimismo que logra es su placer, mi furia ante los desprevenidos, su orgasmo. Cesara solo hasta que desahogue mis reclamos enterrados en los que sin poder siquiera recordar como, alguna vez lesionaron mi orgullo.
Pero soy débil y temeroso, me resguardo entonces entre las sabanas, aun atormentado, acrecentando la profundidad de mis reclamos. Arriesgándome a talvez un día terminar devorado por esta tan monstruosa como escondida realidad.
miércoles, 1 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Bravo!!!! Existencialismo puro. Muy bien logrado!!!
Publicar un comentario