Imposible declararme hoy o ayer, exento de orgullo.
Un término complicado y versátil pero a fin de cuentas, ¿cual no?
Dicen los académicos que se refiere al exceso de estima propio algunas veces disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas, pero la definición es para mí una bella frase de léxico impecable cuya función es describir el concepto y nada más. Describirlo breve, técnica y amablemente, la definición es tranquila y serena, no gusta de complicarse.
Me considero adversario de esta superficialidad, y no me interesa demandar profundización, sino expresar mi versión de esta.
En fin, el orgullo… tantas noches, varias tardes, algunas mañanas e infinitas madrugadas has sido mi amante. Mi fiel y obsesionado amante, me acosas y no me sueltas una vez que logras mis besos. Siempre estas ahí, oculto pero dispuesto, alerta a cualquier situación donde sabes te acogeré como a un hijo.
Disfrutas e incitas mis roces con aquellos cuya acción u opinión no respeto, y los conviertes en ardiente fricción que a su vez desencadena una batalla de inmensa magnitud algunas veces y otras, donde tu empeño no fue suficiente, un simple enfrentamiento entre mentes opuestas.
Debería de aprender a rechazarte, de resistirme a tu juego de seducción, debería dejar de recurrir a ti cada que veo fracturada mi dignidad, cada que un combate de argumentos impregna de sangre o lagrimas la escena.
Me es difícil comprender tu atracción por mí, o debería talvez de decir, mi atracción por ti. Quiero aprender a defenderme de tu acoso, pero es difícil lograr serenidad y lo es aún más, ser aquel que cede ante la incomoda apatía.
Aunque tampoco he de desvalorizar tus bondades, me has salvado de la desdicha causada por algún desamor, por algún fracaso, me has arrebatado de las manos el desdén que pretendía esgrimir contra mi mismo.
Por tales razones no te daré la espalda, solo espero seas comprensivo cuando mi volubilidad hacia ti se haga notar. No puedo adjudicarte la culpa absoluta, pero debes comprender que estoy resentido por aquel tiempo que me robaste, por haber convertido en indiferencia, los que pudieron haber sido momentos. Por aquellas amistades perdidas que no te toleraron en mi trato, por la posibilidad que gracias a ti, fue mera ilusión jamás concretada.
Me es imposible ya, darte alojo en mi conciencia.
Aún así, no me despido de ti, pues te conozco terco y perseverante, sin mencionar que el furioso ardor de los ánimos es capaz de romper la frontera que en este momento establezco entre tú y yo.
Hasta luego, orgullo.
martes, 4 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

4 comentarios:
heey!
me gusto muucho lo que escribiste :)
esta muy profundo me gustaria leer todo lo qe escribiste
pero me temo qe mañana no me levantare para la escuela..
espero mañana leer mas de tu blog :)
que estes muy bien!
salutè!
me agrada leer cosas por casualidad
con las que me siento identificada
justamente hoy mi orgullo recibio un golpe bajo
no soy una persona orgullosa
simplemente lo considero como una buena arma en ocasiones
me gusto mucho tu blog :)
como deshacerte de tu orgullo cuando este te acoje al intentar soltarlo...?
al menos has ganado una batalla contra el, has sido humilde y has aceptado ser un cautivo mas de este monstruo.
si a veces es bueno y como miriam dice es una buena armadura para no demostrar nuestras derrotas...
he de hacerte una confesion he leido muchas de tus pensamientos compartidos y te he encontrado interesante pero tu amo creo que yo, no ha dado anuencia a formar una amistad conmigo...
dejar a un lado los prejuicios es bueno pues puedes encontrar cosas buenas de quien menos ideas...
sigue luchando no para exterminarlo sino para demostrar quien es amo y quien sumiso
Wo0o ... tus palabras son muii expresivas...
me enkanto leer tu blog...
dices lo ke kieres sin agrandar tu ego....
hasta pronto
italy-- baii kuidate
Publicar un comentario