lunes, 1 de septiembre de 2008

A los fieles de mi opositor.

La verdad, es que no los entiendo.
¿Por qué él? Yo nunca les he cobrado por entrar, él solía hacerlo, o al menos así lo hacían sus portavoces, y el muy canalla los dejaba. Ahora simplemente recolectan limosna para forrar de oro las paredes de sus edificios y vestir anillos.
Yo no perseguí ni quemé en hogueras a los devotos de mi competencia. Yo no les doy un pene o vagina para luego advertirles que la lujuria los traerá conmigo, ¡vaya incoherencia, vaya ironía! Los puristas de su multibillonaria empresa descalifican a los gustosos del mismo sexo; ¡yo celebro orgías! No demando culto o rito. “No esto, no lo otro, ¡ah! Y esto tampoco… y blah, blah, blah.” Y encima, deben pedirle perdón, ¡el colmo! ¿Qué les he prohibido yo? ¿Que les he impuesto yo?
Vanidad, envidia, gula, mentira… ¡les ha tendido una trampa cruel al darles pensamiento, emociones e instinto! ¡¿Acaso no se dan cuenta?! ¡Percátense de sus malvadas tretas!
Él, 7 días… ¡ja! yo me he dedicado a ustedes desde los tiempos de mi preciosa Eva. Yo endulzo su creación con libertinaje eterno.
Yo me presento ante ustedes diariamente, cada hora, minuto y segundo. ¿Él? ¿Cada cuanto lo ven? ¡Ilusos! ¡Ciegos! Me ocupo de ustedes mientras él juega golf, basta ver los noticieros; ¡Agradézcanme, periodistas, de ser por él, no tendrían trabajo!
Nunca habrá suficientes periódicos o programas para presentar las tantas obras que día a día, logro… ¡pero ustedes adoran lo invisible! ¡Se creen su propaganda barata y vieja y continúan aferrados!… actúan según mis ideales pero se declaran sus fieles y creyentes seguidores, ¡perros hipócritas! No debería de brindarles esta atención, ¿¡donde están mis créditos!? Ni siquiera se atreven a reconocer mi existencia… pero los entiendo. Entiendo su naturaleza más que su mismo creador. Es por eso que sé como satisfacerlos, como seducirlos. Entiendo el miedo que aquel ha plantado en ustedes hacia mí, difundiendo falsedades y exageraciones sobre mí en ese gordo y viejo libro que mandó a escribir; Sí, hace calor aquí, pero uno se acostumbra. ¿Como pueden creer tanta falacia? ¡Soy yo el que dulcificó sus pocos segundos vivos, el hedonismo mismo! ¿Por qué habrían de temer a alojarse en el reino del que les ha dado tanto? ¡¡Finalicen sus vidas con una navaja, y disfruten una calida e infinita estancia en mi inmenso hostal, practicando los placeres más gloriosos y prohibidos por su actual régimen, hasta el hartazgo!!

No hay comentarios: