El absurdo y el sinsentido en cuestiones escritas
están por demás, sobrevaluados, sobreestimados.
La gente adora juzgar de brillante,
de abstracto, un montón de palabras
que poco o más bien NULO sentido tienen.
Adoran asombrarse, del localismo infinito,
ese que solo el redactor de dicho texto comprende.
Que sabe nadie comprenderá;
que a lo mucho, el más aventurado le otorgará
su propia interpretación a alguna frase, a algún párrafo.
Y no se dan cuenta
de que se denigran ante el supuesto prodigio escritor.
Se declaran sus fieles admiradores,
porque no entienden ni putas de lo que dice
pero claro, cuando alguien cualquiera pregunta
sobre lo expresado por el autor,
explayan gozosos su lejana improvisada interpretación del escrito.
No doten de abstracción a las letras
que este concepto es únicamente
una barata corriente artística utilizada
por aquellos faltos de talento
y su obra, para algunos crédulos, brillantes serán
y para la inmensa mayoría, ridículos nada más.
No menosprecien ya su capacidad de entendimiento
al brindarle atención a un supuesto mago de las palabras
que se traga tanto su propio papel
gracias a los aplausos que le otorgan.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
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